Para
quienes trabajan, estudian o tienen una vida rutinaria, en Uruguay, noviembre es
una época donde la gente está deseando que llegue el nuevo año para disfrutar
merecidas vacaciones.
Los más
ansiosos ya están pensando en aprovechar rebajas para los regalos de fin de
año, consultar paquetes de ofertas en viajes, hasta ponerse a buscar ideas para
arreglar y llenar la mesa navideña.
La
realidad es que por más que digamos el 2020 se nos viene encima, todavía falta
un mes y pico. Tenemos que sosegarnos y tratar de disfrutar al máximo los días
que restan del año en curso.
Dado que
el buen clima ayuda, es un buen momento para aprovechar a realizar alguna actividad,
que te permita desconectarte y descansar para seguir con tus ocupaciones con
las pilas cargadas.
¿No se
te viene nada a la cabeza? Pensá en cosas que te den felicidad, te levanten el
ánimo cansado, contribuyan a sentirte valiosa, aporten satisfacción, algo tiene
que haber!!!
Y hasta
tenés tiempo de concretar alguna meta que te habías trazado al inicio del año y
no pudiste lograr aún.
Una vez
definido, empezá a aplicarlo. Verás que te sentirás renovada, plena.
Y te
paso algunas promesas y soluciones de Dios para los cansados:
“Dios les da nuevas fuerzas a los débiles y
cansados”
“Los jóvenes se cansan por más fuertes que
sean, pero los que confían en Dios siempre tendrán nuevas fuerzas”
“Pero más vale una hora de descanso que dos
horas de trabajo, pues el mucho trabajo no sirve de nada”
“Ustedes viven siempre angustiados y
preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar”
“Entonces Jesús les dijo: Vengan, vamos a un
lugar tranquilo para descansar a solas”
Vos sabés que, para mí, cocinar es una
actividad renovadora, es tan satisfactorio terminar un plato y verlo lindo y
luego verificar que quedó deli. Ni te digo lo motivador que es cuando convidás
a otros y los ves felices.
Hoy me entretuve y la pasé bien preparando una
guarnición divertida. Adiviná cuáles ya las tenía prontas de otros días y cuál
probé hoy.
No hay recetas, sino que te muestro fotos,
ojalá te gusten e inspiren para hacer otras más lindas aún.
AROS DE MORRÓN
Cortás aros de morrón a lo largo o a lo ancho. Los tiernizás apenas en el micro para que pierdan rigidez.
Untás apenas con aceite el fondo de una sartén y ponés allí los aros tiernos.
Cascás un huevo en cada aro, cubrís con una tapa y esperás a que se cocinen las yemas en el punto que vos quieras. La clara se cocina antes y puede salirse si el aro no es grande. Yo superpuse dos aros para contrastar colores.
Queda colorido, original y el huevo adquiere un rico sabor de los morrones.
ZAPATOS DE BERENJENA
Cortás una tapa, dejando una punta con más cáscara que la otra. No la cortes al medio, sólo sacás una tapa. Ahuecás.
De la tapa que sacaste, podés formar un "accesorio" y poner üna bijou"de alguna verdura.
Unté con aceite el "zapato"tanto por fuera como por dentro.
Rellenás. En este caso era todo en crudo: carne picada, cebolla, morrón, ajo, perejil, tomate, pulpa de zapallitos que ya tenía de otra comida. Condimentos.
Horneás, hasta que tanto "el zapato" como el relleno estén cocidos. Yo al final le puse fetas de queso magro.
Este es el zapato en el que me inspiré. La idea la vi en Pinterest, y podés fijarte allí si querés otros "modelos"
TALLARINES DE ZUCCHINI
Podés comprarlos ya cortados como fideos, o picarlos vos mismo o usar como un sacapuntas de verduras.
Les das un ligero hervor, cuidando que no se cocinen de más y terminen deshaciéndose.
Hacés una salsa a tu gusto y ponés encima en un plato principal y cada comensal se sirve su porción.
Tenés para probar estas ideas y se te pueden ocurrir otras divertidas. Con cariño,
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